
Es un pájaro de verdad. No sé como es. Jamás lo he visto. Sólo lo he oído. El pájaro-que-da-cuerda se posa en un árbol de por aquí y, poco a poco, va dándole cuerda al mundo. Mientras tanto, hace ric-ric. Si él no le diera cuerda, el mundo no funcionaría. Pero eso nadie lo sabe. Todos, absolutamente todos, creen que es un enorme mecanismo, mucho más imponente y complejo, el que mueve el mundo con mano férrea. Pero no es así. La verdad es que el pájaro-que-da-cuerda va de un lugar a otro accionando el resorte que hace funcionar el mundo. Es un mecanismo tan sencillo como el de un juguete de cuerda. Basta con hacer girar una llavecita. Pero esa llavecita sólo la puede ver el pájaro-que-da-cuerda.
He vuelto a caer en la nebulosa Murakami. He vuelto a sumergirme entre la realidad y el sueño, en un mundo distinto donde todo no ha de cuadrar al final y donde siempre quedan cables sueltos. Como se puede disfrutar tanto leyendo un libro¡¡¡¡.
Marukami se configura como un excelente narrador, estoy enganchadaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
Aquí una reflexión meva: vivimos en un mundo que podemos traspasar facilmente si nos lo proponemos, este mundo paralelo y misterioso que viaja próximo a nosotros y al que seria fácil pasar si nuestra mente estuviera preparada.
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