sábado, 9 de agosto de 2008

Los hombres que no amaban a las mujeres. Stieg Larsson


Tenemos una buena noticia, hay un nuevo autor sueco que nos nos hará echar tanto de menos a Walander.

Recomiendo el comentario de Paco Camarasa de la libreria Negra y Criminal

Los amigos franceses que son, sin duda los mejores lectores, recomendaban viva y entusiasmadamente a Stieg Larsson y su Millenium. Llega el libro, te "asusta" un poco la extensión, pero abres el libro y.... podríamos decir lo de tantas veces:que te atrapa, que no lo puedes dejar, que menos mal que no tienes que fichar por que seguro que perderías la prima de puntualidad, que no se debe leer en el metro porque te pasas de parada, qué bien que llueva por que te puedes quedar en casa.... todo eso, pero mientras lo disfrutas vas pensando en la inteligancia de su autor, en su sensilbilidad y delicadeza, en que no necesita frases rimbombantes, epatantes, pero que sabe resolver escenas durísimas sin un ápice de la morbosidad al uso; que los personajes están vivos y los hace reales a pesar de no ser habituales, la reivindicación de la magia del realismo bien escrito.Y como librero, libros cómo este son una bendición. No importa qué es lo que le guste a tu cliente. Si novela realista o intimista. Si psicólogica o de acción, si de fuerte descripción de personajes, que si le gustan los libros que le permitan conocer situaciones nuevas. Si novelas más literarias o de entretenimiento.Si novela negra o novela enigma.Si la novela negra europea o la americana....Sólo debes saber que le gusta leer. Lo recomiendas. El o ella lo leen y dentro de un tiempo te presentarán a un amigo o amiga, diciendo:es el librero que me descubrió a ¿ como se llama el sueco nuevo ese.... ?.¿ Se puede vivir sin leer " Los hombres que no amaban a las mujeres" ?. Sí, claro que sí. Pero se vive peor.

Reportaje sobre el autor en La Vanguardia
Reportaje sobre el libro en El Pais firmado por Lorenzo Silva

1 comentario:

jorgenexo dijo...

¿Pero cómo pueden dar esta dimensión a estas noveluchas? A lo sumo habría que denominarlas como lamentablemente adictivas, que lo son, pero sus personajes y situaciones son tan inverosímiles que restan toda credibilidad a la trama. Lo se Lisbeth Salander deja a todo héroe o heroína de ficción (o superhéroe o superheroína, habría que decir mejor) a la altura del barro: hacker demencial, con una prodigiosa memoría fotográfica, políglota a más no poder, as de los disfraces y, en el despropósito que es la segunda parte, boxeadora consumada, con una resistencia ante heridas que ya para sí la quisiera, Lobezno... Y,además, Marlboro tras Marlboro y alimentándose de comida basura. Ausencia total de verosimilitud. Y mejor no hablar de su hermano o de su padre. Del follarín del periodista, mejor ni hablar. Y que se atrevan a comparar esto con Mankel... Joder, y con "El sueño eterno", ya puestos.